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jueves, 16 de octubre de 2008

Frio

Es un instante muerto. Intento no pensar en nada más que la música que ambienta mi habitación, intento distraerme con banalidades inocuas…

Hay momentos en la vida que por más que se quiera no se pueden dejar atrás, recuerdos que se imprimieron en el cerebro de forma tan permanente que ni una lobotomía podría sacarlos de allí… quisiera que Lacuna Inc. existiese, que simplemente se pudiese pagar para extraerlo todo… Es triste pensar en el tiempo mitológico, es triste saber la forma como nuestros dioses paganos, aquellos de carne y emotividades, han caído a la forma más mortal… es triste verse siendo un nazi cabalgando un panzer, destruyendo todo aquello que encuentra en su camino un 10 de Junio de 1942.

Ahora trato de dejar atrás aquella deidad, aquel haz de luz que muere el día de hoy… simplemente sé que no me corresponde, que el dolor de hoy no debería ser de mi propiedad, pero inexorablemente fui parte de aquella deidad, sentí su dolor y sus alegrías… creo que aún conservo pequeños pedazos moscados de sueños e ilusiones, de Sofías, de calles, de cafés y de cinemas muy dentro de mi… la piel que se desprende de mis muñecas y mis nudillos, la sangre que mis venas vierten en un cáliz indecoroso, las promesas rotas y mis incontables falsedades aún siguen añorando aquella vida inmortal… mientras tanto sigo desgastándome en mi mismo soliloquio, sigo negando que el sol saldrá en la mañana y que en esta noche hace mucho frio…

jueves, 5 de junio de 2008

Historia 2003... II

Ha pasado algún tiempo… es irónico como el destino juega con nosotros y cambia la forma en que nuestros ojos se adaptan al mundo…

Jamás pensé que una persona pudiese cambiar por completo mi actitud y mi pensar, creo que es la sensación de que alguien me necesita y que con su existencia me demuestra lo ciego que estaba. Ahora se hace necesario afrontar todo aquello a lo que se teme, aprender a estar vivo a pesar de los golpes y el dolor intrínseco; por vez primera confió completamente en alguien, en un ser humano. Extrañamente he entendido que la soledad no es un estado impuesto sino una condición y elección personal…

Aunque ahora temo que ella pueda salir herida… nunca he aceptado a nadie, nunca entregué nada… no quiero pensar en el futuro, no quiero saber que pasará más adelante, simplemente dejarme llevar… mis pensamientos han encontrado algo a que aferrarse… a ella… simplemente está tan cerca que puedo sentir su respiración, escuchar sus pensamientos, el latido de su corazón… solo quiero que mientras esté conmigo sea feliz, hacer de esta realidad el mundo mágico con el que sueña, que la ciudad se llene de hadas y seres extraordinarios.

jueves, 10 de abril de 2008

Historia 2003 d. C... I

He tocado fondo. ¿Será que escribir lo que me sucede ayudará a aliviar todo este peso que me agobia? Por más que le busco una razón a esta sensación, no la encuentro. ¿Será por que hay más de una?... Creí que culpar a Sartre y La Nausea por esto sería lo indicado, pero la situación no mejora… la desolación y el vacio que me rodea al parecer viene desde mis propias entrañas.

Hace un par de horas no estaba así, mi cuerpo continuaba inerte, sin ningún sentimiento ni pensamiento; creo que pierdo por instantes la noción de mi vida, me olvido de mi propio ser. Siento la necesidad de la compañía de otra persona para desconectarme de mí, necesito vivir por medio de otros…

Todo esta mal, estoy solo y no puedo soportarlo. Desde algún tiempo creí que era mejor así, vivir en un paraje huraño, sombrío y alejado de todo. Todo fracasó, todo ha sido una invención; la vida se va a pique con el tiempo y la soledad lo empeora un poco más.

Creo saber porque llegué a esto, creo entender una pequeña parte de lo que me carcome las vísceras. Simplemente es mirar el cielo raso, pensar en lo poco que he vivido, en lo que soy. La soledad es peligrosa, irónicamente ha sido la compañera de los últimos años de mi vida, es parte de mí. Me impulsa a pensar en mi propio ser, es la culpable de estrellarme con la verdad: aun no soy nada y no intento ser alguien, no he tenido nunca nada que perder ni alguien a quien echar de menos. Axiológicamente la nada me convierte en una farsa; mi farsa. Exceptuando una sola voz que me ha acompañado, apelando a la razón y la cordura, no creo en nadie; todos juegan alrededor de mi farsa, todos han sido personajes pasajeros, jueces y actores discontinuos de una obra macabra que se complica en cada acto y que inevitablemente desembocará en un espiral de ausencia y soledad…