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martes, 6 de enero de 2009

Medicamentos

Hoy me duele el alma, me duelen los pensamientos que brotan a cada segundo y que no encuentran la forma de tomar vida. Escribo letras incandescentes sobre momentos fugaces, sobre espacios diluidos en el licor más barato, quemados junto al cigarrillo que extingue su vida entre mis labios.
Hoy me duele la vida, me duele existir porque su peso se ha elevado al infinito, porque el mundo ha caído sobre mi sin previo aviso… puedo sentir el astillar de mis huesos, escuchar el crujir de sus fibras bajo el peso inconmensurable de mi acaecer en esta realidad. Me siento hundirme en el asfalto, en el concreto de esta jungla que día a día me devora sin compasión, que día a día extingue un poco más mi humanidad y la reemplaza con su sucia cotidianidad.
Hoy me duele el sistema nervioso, el sistema óseo y el sistema solar, hoy me duele respirar y me duele parpadear… hoy me duele la existencia y me pregunto incansablemente ¿dejarían morfina en el gabinete de las medicinas?

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Para pulir...

Quisiera ver tu piel expuesta a la pálida luz de la noche, sentir el olor del deseo en cada poro, apreciar la curvatura de tu espalda mientras el frio desaparece a cada centímetro que mi cuerpo se acerca al tuyo. Creo que me encanta la idea de que las palabras tomen vida realmente, para mi el sexo debe ser melódico, salvaje, instintivo y esa es la magia que tienen las palabras; permiten jugar con los instintos, ver como al pronunciarlas el ambiente cambia de colores cuando el orgasmo se presenta, cuando la persona a la que brindas placer cae en trance. Es la expresión del sentir que la espalda, las piernas y los brazos pesan como el mundo pero la pasión tiene la fuerza de mil soles y se desborda a través de las letras imperceptibles.

Igual todo en esta vida es de tiempos, de experiencias y de aprender... al final de cuentas la vida es un cumulo de anotaciones imperceptibles en la memoria que marcan hasta la mas pequeña fibra y nos construyen. Como que a veces uno puede sentir la esencia de alguien flotando entre la piel, recrear historias vividas de forma tan hermosa con solo acordarse de un olor, una caricia, el sabor de una lagrima, de unos labios voluptuosos que devoraban todo a su paso, que se comían el alma hasta sus huesos inmortales para volverlos a escupir… esas veces intermitentes y lumínicas son epifanías que duelen en el alma porque son como pedazos propios diseminados en el pasado, en ti mismo, como vidrios despedazados de una ventana rota, como esquirlas de metralla, restos de uranio atómico diseminados por el cuerpo haciendo de los recuerdos un arma de destrucción masiva.

Estaba esperando volver a sacar palabras como estas de algún lado, estaban atoradas en la garganta y ahora siento que van a reventarme en la cara

lunes, 13 de octubre de 2008

A dos manos

El peso de las sombras es insoportable, tal vez los miles de momentos que se evocan en la memoria recuerdan la mortalidad del héroe que protagoniza ésta tira cómica y que cada día parece tener un final aún más inconcluso.

El héroe se encuentra indefenso frente a su gran punto débil, ante aquella criptonita en que se ha convertido su propia memoria… aquella memoria que lo hunde hasta el cuello en el pantano de sus pesadillas… se sobreentendería que el tiempo ha curado todas las heridas y que la historia está ahí para aprender de los errores cometidos, de los cuales aun nada se ha entendido.

La vida se convierte en un ente sin sentido que evoca miles de emociones impropias de este ser supremo, de aquel dios de papel indestructible física y emocionalmente… tal vez sea el hecho de volver al lugar donde nunca debió estar, al que mil y un veces dijo que no regresaría… tal vez se deba a sentir nuevamente aquel dolor agónico que le atraviesa el pecho por entender quién es realmente, por ver los millones de imágenes disimiles de su muerte anterior, por ver cómo su ego y su invulnerabilidad cayeron hechas añicos por un simple “de nada sirve, es muy tarde ya”…

Hoy el héroe ha muerto nuevamente, así como alguna vez en los tiempos remotos alguien asesinó lo sobrenatural para dejar a los mortales el gozo de esta tierra prometida… nuevamente se evocan aquellas preguntas de tiempos míticos ¿Qué hago aquí?

De pronto la respuesta se encuentre en la necesidad de socializar con los de una misma especie, con las almas en pena que también han dejado sus mundos de papel idolatrizados y han despertado en un oscuro callejón siendo humanos, aquellos que despiertan en medio de la noche devanando sus sesos en búsqueda de aquello que nuevamente los haga eternos… Pero es imposible que la eternidad sea alcanzada por la vileza de nuestras almas…

No se cuan vil sea aquella búsqueda, uno de tu especie te dice que erró en mil momentos buscando encontrar una razón de peso que le diera algún sentido a un existir y decidió dejar de buscar… déjese encontrar así usted no pueda encontrarme… perdón si mi búsqueda ha encontrado que todo es mierda menos nuestra esencia…

domingo, 21 de octubre de 2007

Perder la cordura

He llegado a un punto en que las palabras se han vuelto diáfanas, efímeras, que en el estilo lirico en que antes hacían que la mente trasgrediese sus propios limites y se fugase a otros mundos, ahora ya no lo hacen más. Estoy convirtiéndome en un ser de la literalidad, ya las hipérboles, los símiles y las parábolas no se procesan... debe ser que el Pentium se quemo al fin... aun no lo se.

En la poca vida que llevo recorrida, he entendido que la gente no es algo que uno pueda predecir, que se pueda analizar y racionalizar... me gustaría hacerlo, es un reto y tal vez por eso me metí a fracasar en lo que intento terminar... igual es demasiado efímero para concebirlo.

Le prometí que no volvería al lugar del que me saco aquella vez, pero aun así para mí es inevitable hacerlo, ese es mi mundo, al que pertenezco y en donde descubro mi verdadera naturaleza... Existe un dolor agudo, que consume muchas cosas en mi, pero del dolor y los golpes se aprende y creo que lo estoy haciendo... se que la forma en la que he decidido vivir no va a ser soportable por mucho tiempo y me agradaría en exceso que no tuviese que hacerlo, que por las cosas fortuitas del destino realmente muera como un profeta joven... lastima que no exista la inquisición, porque gritaría en plena plaza central ¡Vuestro Dios ha muerto!... pero todo son malditas fantasías... y por ahora solo queda colaborarle un poco a la esquelética y puntual muerte...

Necesito aun desaparecer lo que me ata a esta condición humana, quisiera quedarme en mi sueño de ayer, en el mundo infernal en el que me encontraba y me atormentaban, ojala pudiese perder la cordura, perderla aun mas para que al fin pueda ser aislado con mis demonios que siempre me acompañaran...