jueves, 10 de abril de 2008

Historia 2003 d. C... I

He tocado fondo. ¿Será que escribir lo que me sucede ayudará a aliviar todo este peso que me agobia? Por más que le busco una razón a esta sensación, no la encuentro. ¿Será por que hay más de una?... Creí que culpar a Sartre y La Nausea por esto sería lo indicado, pero la situación no mejora… la desolación y el vacio que me rodea al parecer viene desde mis propias entrañas.

Hace un par de horas no estaba así, mi cuerpo continuaba inerte, sin ningún sentimiento ni pensamiento; creo que pierdo por instantes la noción de mi vida, me olvido de mi propio ser. Siento la necesidad de la compañía de otra persona para desconectarme de mí, necesito vivir por medio de otros…

Todo esta mal, estoy solo y no puedo soportarlo. Desde algún tiempo creí que era mejor así, vivir en un paraje huraño, sombrío y alejado de todo. Todo fracasó, todo ha sido una invención; la vida se va a pique con el tiempo y la soledad lo empeora un poco más.

Creo saber porque llegué a esto, creo entender una pequeña parte de lo que me carcome las vísceras. Simplemente es mirar el cielo raso, pensar en lo poco que he vivido, en lo que soy. La soledad es peligrosa, irónicamente ha sido la compañera de los últimos años de mi vida, es parte de mí. Me impulsa a pensar en mi propio ser, es la culpable de estrellarme con la verdad: aun no soy nada y no intento ser alguien, no he tenido nunca nada que perder ni alguien a quien echar de menos. Axiológicamente la nada me convierte en una farsa; mi farsa. Exceptuando una sola voz que me ha acompañado, apelando a la razón y la cordura, no creo en nadie; todos juegan alrededor de mi farsa, todos han sido personajes pasajeros, jueces y actores discontinuos de una obra macabra que se complica en cada acto y que inevitablemente desembocará en un espiral de ausencia y soledad…

miércoles, 9 de abril de 2008

23 de Enero de 1898 - 9 de Abril de 1948

"Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:

Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.

En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.

Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan!

Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.

Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.

Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia.

Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.

Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!

Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!

Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.

Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!

Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!"

7 de Febrero de 1948, Marcha del Silencio.

"Parece que a este nuestro pueblo, al igual del personaje de Poe, lo ha invadido la irremediable cobardía de no abrir los ojos, no tanto por esquivar la visión de horribles cosas cuanto por el fundado temor de no ver nada."

"Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal."

"Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos."

Jorge Eliécer Gaitán

miércoles, 16 de enero de 2008

Sombras...

Una leve lluvia humedece los andenes de la fría capital, el silencio de la noche se ha apoderado de todos los espacios que a plena luz del día rebozan de vida… ahora el movimiento se ha refugiado bajo un techo, dejando a disposición de las sombras y de algunos entes innombrables las calles de la inmensa ciudad… cada paso, cada bocanada de aire cortante y frio, cada mirada furtiva hacia atrás me recuerda las palabras de mis abuelas; las almas en pena, los espíritus perturbados y los desposeídos son los únicos que deambulan por las calles a altas horas de la noche.

Simplemente soy una figura sigilosa y furtiva que trata de robarle un poco del vacio a estos seres mitológicos, fantasmagóricos y demoniacos que habitan la fría capital después de que la luna ha recorrido la mitad de su camino…

Son muchas las noches que he vivido bajo este cielo, bajo las nubes oscuras y espesas que parecieran ocultar el infinito firmamento, como intentando atesorar los secretos del universo escondidos en la profundidad del espacio… cada paso que doy hacia ellas es a la vez la conquista de un universo sin sentido, sin forma ni motivo que pareciera darle un significado a mi propia existencia…

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Veneno

Algunas veces la lógica racional occidental se escapa a los sentimientos y sensaciones que abarcan el alma humana. Se pierden entre los miles de recónditos lugares del espíritu dejándonos sin opción alguna de entender que esta pasando con nosotros.

En medio de este espacio extraño, influenciado por los múltiples distorsionadores de la realidad establecida clamo a gritos por encontrarme entre las metodologías establecidas. Tal vez sea la banda sonora, tal vez sea el momento inoportuno de gritar por una ruta de escape a la miserableza del alma humana que se apodera de los sentidos de este pobre personaje sin sentido, de este pobre títere de la vida que vaga sin un rumbo determinado.

Tal vez sea por que la tormenta no ha dado tregua y porque el repensarse continuamente no ha dado mayores frutos en la construcción teórica de lo apropiado y determinado. Tal vez es por esta misma razón que aquel viejo estribillo aun esta presente en los momentos de soledad y desespero permeando todas las capas de la razón enceguecida por los licores nauseabundos que intoxican el organismo.

Sinceramente no se que hago acá, no se que significan todas estas letras que fluyen del inconciente buscando la luz de una comprensión que jamás será recompensada por los estamentos homologados del mundo circundante.

Simplemente prefiero desahogar mi furia, mi emotividad y ebriedad en una hoja en blanco, que posiblemente en este momento duela más que las múltiples cortadas de un producto del silicato y el calor, que las laceraciones de una vida sin sentido que cada día pierde mas su validez en un mundo que prefiere continuar con su vaciedad antes de entrar a reparar en las múltiples lesiones que horadan el corazón humano.

Es por esto que ahora prefiero aprovechar este profundo estado de inconciencia, de locura y enceguecimiento frente a las opiniones polarizadas de los múltiples personajes que pretendan juzgar algo que no tiene sentido para su propia reflexión de la vida y de la realidad, porque ellos no se calzan mis zapatos ni ven el mundo de la manera en que pasa por mis sentidos. Simplemente quiero desahogar todo esto que acongoja mi existencia frente a una pieza virtual de irrealidad que no pueda hacerme sangrar, sin importar las múltiples agresiones que emprenda contra ella, aguante el veneno de unas letras que se enmarcan en el dolor y la histeria sin sentido, que se apropian de una mente deambulante que prefiere divagar a dormitar y conformarse.

El momento de descanso esta mas allá de lo posible, de las múltiples voces y sombras que enceguezcan el panorama… tal vez es por esto que simplemente la idea del conformismo siga aún presente, de vivir cada día como si el anterior nunca hubiese acontecido y de respirar simplemente por el acto mecánico de llenar de aire los pulmones… la existencia escapa a nuestro corto entendimiento y, tal vez, es por esto que solo nos queda seguir por un camino determinado por las moiras… las mismas quienes en el momento mas oportuno afilaran sus tijeras y cercenaran el frágil hilo de la vida y darán un eterno descanso a quienes día a día se contaminan con el CO2 de esta cochina ciudad…

domingo, 21 de octubre de 2007

Perder la cordura

He llegado a un punto en que las palabras se han vuelto diáfanas, efímeras, que en el estilo lirico en que antes hacían que la mente trasgrediese sus propios limites y se fugase a otros mundos, ahora ya no lo hacen más. Estoy convirtiéndome en un ser de la literalidad, ya las hipérboles, los símiles y las parábolas no se procesan... debe ser que el Pentium se quemo al fin... aun no lo se.

En la poca vida que llevo recorrida, he entendido que la gente no es algo que uno pueda predecir, que se pueda analizar y racionalizar... me gustaría hacerlo, es un reto y tal vez por eso me metí a fracasar en lo que intento terminar... igual es demasiado efímero para concebirlo.

Le prometí que no volvería al lugar del que me saco aquella vez, pero aun así para mí es inevitable hacerlo, ese es mi mundo, al que pertenezco y en donde descubro mi verdadera naturaleza... Existe un dolor agudo, que consume muchas cosas en mi, pero del dolor y los golpes se aprende y creo que lo estoy haciendo... se que la forma en la que he decidido vivir no va a ser soportable por mucho tiempo y me agradaría en exceso que no tuviese que hacerlo, que por las cosas fortuitas del destino realmente muera como un profeta joven... lastima que no exista la inquisición, porque gritaría en plena plaza central ¡Vuestro Dios ha muerto!... pero todo son malditas fantasías... y por ahora solo queda colaborarle un poco a la esquelética y puntual muerte...

Necesito aun desaparecer lo que me ata a esta condición humana, quisiera quedarme en mi sueño de ayer, en el mundo infernal en el que me encontraba y me atormentaban, ojala pudiese perder la cordura, perderla aun mas para que al fin pueda ser aislado con mis demonios que siempre me acompañaran...

lunes, 17 de septiembre de 2007

“Verdades Absolutas”

Los vapores del licor y el olor penetrante de alguna comida rápida atosigan los sentidos mientras la cabeza se debate entre la razón y la locura, los sentimientos se esconden en el fondo del pecho con intención resignada de nunca más ver la luz del sol.

Los adelantos del ingenio humano han hecho mas fácil el uso de las mascaras emocionales; se ha privilegiado un mundo de apariencias donde la única tabla de salvación que flota en el oscuro océano es el escepticismo frente al malvado ser humano, en la incredulidad de las palabras y de los actos. Vivimos el tiempo más oscuro de nuestra historia, el momento en que se han abierto los ojos a la triste realidad de estar rodeados de enemigos, quienes aunque no entiendan concientemente la naturaleza de su verdad y la nieguen obsesivamente, terminan dando rienda suelta a sus instintos...

¿Pero quien soy yo para juzgarlos?... A fin de cuentas el animal humano también habita en mi. Trato de ser precavido, escéptico y desconfiado de las “verdades absolutas” de la gente porque veo en mi las mismas actitudes hacia los otros. Tal vez sea por esto que la idea del huraño alejado de todo y de todos sea tan atractiva, tan obsesivamente compulsiva y deseada.

Es en este tiempo cuando los miedos se han apoderado de la vida humana y el sociabilizar se convierte en un acto de insensatez abrumadora...

¿Aún se puede confiar en alguien?¿Queda esperanza alguna para el género humano?

No hay forma de salvar aquello que se ha condenado desde su misma infancia y nosotros, los seres humanos, nos hemos condenado desde la primera inhalación de oxigeno que llegó a nuestros pulmones, destruyendo (conciente o inconscientemente) todo aquello que nos rodea, labrándonos nuestro propio camino al oscuro abismo.

Es en días grises como el de hoy, en que la nostalgia se apodera de las reflexiones y los deseos de alterar la conciencia con brillantes inventos culturales toman las riendas del cuerpo y el espíritu, la necesidad de encontrarle una respuesta lógica a las preguntas se establece como el aliciente para respirar nuevamente, para levantarse un día más pretendiendo ver en otros la bondad y la esperanza en que no todo está perdido aún.

¿Existe alguien que pueda decir algo al respecto?